miércoles, 27 de julio de 2011

Mirame, sigo siendo la misma que era antes de ayer, cuando aun te queria.

Hace dias que me despierto con una llamada perdida, una llamada de perdon o de rabia no lose, pero sin duda una llamada de esperanza. Y hace muchos dias que dijiste que nunca tendria motivos para dejar de sonreir, ¿sabes? va a ser cierto eso que dicen que siempre es pronto para decir nunca.
Tengo muchisimas cosas que decir, que decirte, pero supongo que no hay ninguna palabra que no este llena de rabia. Era bonito pensar que conocias  a alguien igual que te conoces a ti mismo, cuando miento pestañeo, y cuando hago muecas raras con la boca esque no puedo mas. Si, y puede que sea verdad eso que decias de que soy demasiado predecible, pero me hubiera gustado que tu tambien fueras un poco transparente.


A muchos kilometros, en el centro de una ciudad, hay unas chicas tomando un batido, estan en el mejor sitio, en el sitio de siempre, al lado del escaparate donde se puede ver la gente que pasa segun ellas, donde las pueden ver segun los demas. Pero de repente ven algo que se quedan atonitas, y se miran, no pueden articular palabra. Una se queda mirandolos fijamente como si eso cambiara algo, y otra coje el movil directamente, espera impaciente a que conteste, pero no contesta, y deja un mensaje alarmante. Las amigas se preguntan una a la otra si de verdad deben contarlo, si son ellas quienes tienen que decirselo. Y de pronto se acercan, no los saludan pero se miran. Y como si supiera que esta ocurriendo alguien las llama al movil, ellas se lo cuentan como pueden, mientras que al otro lado del telefono se limitan a aceptarlo y cuelgan.
-Se lo ha tomado bien, ¿no crees?
-¿Bromeas?. Se le ha quebrado la voz y solo se le oia suspirar.


Y vuelves a decirme que nunca me has mentido, y yo solo te contesto que no espero a que vuelvas.

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